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A lo largo del tiempo, muchos autores han sospechado de la capacidad de los alimentos comunes para causar patología en determinados sujetos.

En nuestros días, además del rigor diagnóstico, es necesaria la utilización de una terminología precisa ante las reacciones adversas a los alimentos. En 1984, la Academia Americana de Alergia e Inmunología publicó la delimitación de los términos a utilizar en relación a las reacciones adversas inducidas por alimentos. Básicamente, se diferencian dos grandes grupos de reacciones según los mecanismos que los producen:

Dentro de las reacciones causadas por mecanismos inmunológicos diferenciamos los procesos mediados por elevación de las Inmunoglobulinas IgE (que intervienen en procesos anafilácticos) y los mediados por elevación de las IgG.

Es a éste último mecanismo de reacción al que llamamos "Sensibilidad Alimentaria" para diferenciarla de la alergia típica.

Sensibilidad Alimentaria

Los antígenos (Ag) alimentarios más típicos son glicoproteínas de pequeño peso molecular (10.000 a 40.000 daltons), resistentes a la hidrólisis por ácidos y proteasas y a la desnaturalización por el calor.

Los antígenos son captados por las células M del epitelio que recubre las Placas de Peyer, donde son procesados por macrófagos portadores de MHC-II para su posterior presentación antigénica a los linfocitos.

También algunos enterocitos son portadores de moléculas de MHC-II y son capaces de presentar algunos antígenos solubles. Se produce así una sensibilización al antígeno, que se traduce en una respuesta inmunológica heterogénea, pero en la que predomina la producción de IgA y la supresión de la respuesta IgE.

Incluso en condiciones normales, pequeñas cantidades de macromoléculas alimentarias son absorbidas y son rápidamente neutralizadas por inmunoglobulinas circulantes, formando inmunocomplejos que contienen IgA o IgG y son detectables de una a tres horas tras la ingesta.

Numerosos estudios relacionan los alimentos con reacciones de hipersensibilidad mediada por inmunoglobulinas tipo IgG.

De esta forma, la continua ingestión de los alimentos a los que se es sensible provoca una constante presencia de anticuerpos en el torrente sanguíneo.

¿En qué consiste el Test de Sensibilidad Alimentaria?

Se trata de una prueba realizada en el laboratorio capaz de valorar la respuesta no alérgica que el sistema inmunológico de algunas personas desencadena de forma específica frente a ciertos alimentos.

La valoración de esta reacción inmunológica se lleva a cabo cuantificando los niveles de anticuerpos tipo IgG específicos frente a una serie de alimentos mediante la técnica de Microarray.

La supresión en la dieta de los alimentos frente a los que se han detectado unos niveles de IgG elevados, va a provocar la reducción o la supresión de los síntomas derivados de dicha reacción inmunológica.

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